Pueblo con carácter
en el corazón del maquis corsoOcupada desde la prehistoria, la zona de Giuncheto es testigo de una ocupación humana muy temprana. En la Edad Media, tomó la forma de un asentamiento disperso, típico de los modos de vida pastoriles. Hacia 1412, las tierras fueron cedidas a los monjes camaldulenses de Montecristo, que establecieron un monasterio y edificios agrícolas. Pero la historia de Giuncheto estuvo marcada por la inseguridad: los ataques bárbaros destruyeron por completo las instalaciones religiosas.
No fue hasta el siglo XVII cuando la región recuperó una vida estable. Los pastores de los alrededores volvieron a invernar aquí con sus rebaños, y poco a poco el pueblo fue reconstruyéndose tal y como es hoy.
La tradición oral local cuenta incluso que el apóstol Pablo hizo construir una iglesia y un pequeño monasterio en estas alturas antes de proseguir su viaje a África.
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