Olmeto(Ulmetu).
Encaramado sobre el golfo de Valinco, Olmeto se encuentra entre el mar y la montaña, en un entorno de granito y luz. Este pueblo encantador y auténtico tiene una historia marcada por la vendetta, figuras literarias como Colomba y, sobre todo, por la cultura ancestral del olivo. Aquí, los olivares modelan el paisaje y dan testimonio de un saber hacer transmitido de generación en generación. Paseando por las callejuelas, las capillas y los caminos bordeados de árboles centenarios, sumérjase en la memoria viva de una tierra donde cada piedra y cada árbol tienen su propia historia que contar.
Propriano(Prupià):
Puerto animado y luminoso a orillas del golfo de Valinco, Propriano es mucho más que una simple estación balnearia. Desde sus vestigios antiguos hasta su desarrollo en el siglo XIX, la ciudad es una mezcla de épocas e influencias. Déjese guiar a lo largo de sus muelles, por sus animadas callejuelas y hasta su iglesia en lo alto de la colina, desde donde podrá disfrutar de una excepcional panorámica del mar y las montañas. Aquí, las tradiciones marítimas, las historias antiguas y la vida contemporánea se dan cita en un ambiente cálido y auténtico.
Sartène(Sartè)
Aferrada a la ladera de la montaña, Sartène, «la más corsa de las ciudades corsas», cautiva por su arquitectura austera y poderosa, heredada de familias influyentes. Declarada Ciudad de Arte e Historia, sus calles empedradas cuentan una fascinante historia de venganzas, fervor religioso y luchas políticas. Mientras pasea por sus pasajes abovedados, déjese llevar por el carácter único de esta ciudad de granito, donde cada piedra cuenta la historia del alma más profunda de Córcega.
























